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Caleidoscopik

Un golpe de gracia...

2004



De modo que esto iba por mí,
espléndidos caminos,
telarañas misteriosas,
brillos asesinos.

Me niego a seguir
vestido de amarillo,
del color de las baldosas
que hay en el camino.

Deberes por igual que privilegios,
como si no fuera lo mismo.

Cediendo bajo la presión,
perdiendo el contacto,
escondido entre las sombras,
contemplando el cuadro.

Maldita condición,
me tiene arrinconado,
una mala educación
es lo que me han dado.

Deberes por igual que privilegios, lo mismo pero más abstracto.
Si quieres de un amigo un buen consejo,
mejor que te quedes a un lado.

Los Planetas - "Deberes y privilegios"

Del principio al precipicio...



Si por casualidad alguien oyera esto
y dentro de mil años existiera algún invento
que le permita desplazarse por el tiempo,
que venga a salvarnos mientras pueda hacerlo.

Pero mis palabras se las habrá llevado el viento
y no habrá servido de nada todo el esfuerzo.
O bien no queda nadie en el futuro para hacerlo
y Kang es el señor de todo el universo,
y tiene a la antorcha humana
en un bloque de cemento.
Ni siquiera la alianza
ha podido detenerlo.

Y se acaba la película
y los malos van venciendo.
Y si alguien del futuro
casualmente oyera esto,
que venga a salvarnos,
que me salve a mí primero,
que me salve a mí primero.

Los Planetas - "Que no sea Kang, por favor"

Curioso/a



Mi querida solución lumínica,
desde que te has ido mi calle es gris plomo,
las paredes de mi cuarto blanco agrio,
y mi jardín varilllas de paraguas.

Tenías curiosidad y te aventuraste,
entornando los ojos
hasta alinearlos con el horizonte.

Y un "sin ti" a vapor te fabricaste,
prometiendo besos sin boca, mañana.

Un asterisco en la palma de mi mano,
una acotacion de tu puño y letra.

Me permito este disfraz para que no,
para que no duela cuando vuelvas.

Un asterisco en la palma de mi mano,
una acotacion de tu puño y letra.

Un asterisco en la palma de mi mano,
una acotacion de tu puño y letra.
Maga-Astrolabios

Rara

1994


Tengo tanto sueño
ganas de hacer nada
lo de él me ha dejado rara,rara

Paso horas mirando por la ventana
el tiempo va pasando
y yo no hago nada,nada

Qué hacer, qué hacer , qué hacer

Cuando viajo para casa en colectivo
no tengo nada en que pensar
y si acaso veo un auto igual al suyo
yo me pregunto ¿donde está?

Al llegar disimulando miro el piso
con la esperanza de encontrar
una carta que me diga donde vive
que vaya para allá

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?
¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

Juana Molina - Rara

Deborah

Dos niñas de distintas épocas...

Deborah ,1995


Alice Liddell, 1860

Henri Cartier-Bresson

A principios de ésta semana que ya se acaba fallecía Henri Cartier-Bresson...aquí le dejo su pequeño rincón , para que no se me olviden sus "instantes" ...



“La fotografía es una sucesión de maravillosas coincidencias que hay que saber atrapar”, dijo el fotoperiodista Henri Cartier-Bresson (HCB) —fallecido el martes a los 95 años— a Michel Guerrin en el transcurso de una serie de entrevistas inéditas que el diario francés “Le Monde” publica en su edición de ayer. Todo el secreto está en ese “saber atrapar” que viene a contradecir o completar la idea de azar ligada a la “sucesión de coincidencias”. En realidad HCB sólo creía en la geometría, en el cálculo. Hace apenas un año decía a la periodista Annick Benoist que “para mí Dios no existe, solo existe el número pi”.

En HCB se hermanan la paciencia del pescador y el rigor del científico. Sabe dónde hay que esperar, lo cual no es frecuente, pero además tiene el valor de hacerlo. Cuando el milagro se produce, él está ahí. “Hay pocos que comprenden que soy un surrealista de la realidad”, explicaba a Guerrin. La frase tiene mucho de provocación, pero aún más de verdad. “Nunca he puesto mi trabajo al servicio de una idea. Me horrorizan las imágenes de tesis. Es el subconsciente el que determina y hay que saber respetarlo”. Dentro de ese rechazo de los prejuicios es lógico que “yo vea lo que otros no ven. Miro y miro… escuchar me es difícil pero nunca dejo de mirar”, explicaba.



El México revolucionario en búsqueda de una identidad, la España republicana que procura salvar vidas en medio de una guerra, París que recupera la libertad tras cuatro años de ocupación, la Unión Soviética que tímidamente se va liberando del estalinismo, la India que pierde a Gandhi, la China de la que se apodera el comunismo de Mao Tse Tung, la Cuba de Castro antes de entrar en el delirio… todos esos países y momentos, así como una Italia cuya arquitectura le fascina o un EE.UU. distinto del de las postales han sido inmortalizados por el objetivo de HCB. “Tomarme tiempo ha sido el único lujo que me he permitido en la vida. La gente apresurada es miserable”. HCB nunca se ha encontrado en un sitio por casualidad aunque luego las casualidades le hayan atrapado. “Cuando llegué a la India llevaba conmigo mi primer libro, el de la exposición póstuma” —el MoMA le enterró en vida— y se lo pude enseñar a Gandhi. Lo ojeó lentamente, mejor dicho, miró cada página, y se detuvo ante la de Claudel que se cruza con un coche fúnebre. Gandhi me preguntó por el sentido de la imagen. Y enseguida dijo: 'Death, death, death'. Eso es todo. Cuarenta y cinco minutos más tarde le asesinaban”.
   Oficialmente había dejado de fotografiar en 1973 aunque eso no era exacto. Seguía atento al mundo. “Leo los diarios para seguir en contacto con la vida cotidiana” y recordaba con admiración a algunos periodistas: “Robert Guillain, Ed Snow, Truman Capote…”, aunque siempre ha procurado mantener sus distancias al respecto. “Es muy peligroso trabajar con escritores: necesitan tres horas cuando los fotógrafos necesitamos treinta segundos. Nos molestamos mutuamente”. El mundo de hoy no le gustaba. “Dicen que los diarios de los 50 gozaban de mejor salud que los de hoy, pero era el mundo el que estaba más sano”.
   Educado y cortés, HCB sabía ser muy cortante. Cuando Coco Chanel habló mal de una de sus amigas él abandonó la casa de inmediato. “Por suerte ya había hecho las fotos, aunque resultaron un poco borrosas”. Tenía países preferidos y otros con los que se llevaba menos bien: “En EE.UU. me siento a disgusto porque nadie habla de la muerte. Prefiero México y España, que son países en los que hay una continuidad natural entre la vida y la muerte”. Decía identificarse con Arsenio Lupin, “el ladrón de guante blanco, pero yo soy un ladrón que en vez de quitar, da”.

Casi nada...

Bienvenido a mi lado derecho..

Yo y mi incognisciente
1995


" ...No me importa que se hayan ido, y no tenga con quien jugar
que se hayan llevado la luz consigo y no la quieran prestar
Ahora tengo un cuarto oscuro donde nadie puede entrar
proyecto sueños en el techo con un viejo cristal
Mi caleidoscopio, es un circo astral, manicomio interno donde yo puedo jugar..."